CMagnesio, zinc y vitamina D: los tres que casi todos necesitan
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Magnesio, zinc y vitamina D: los tres que casi todos necesitan

De todos los suplementos que se venden en México, solo tres tienen deficiencia documentada en buena parte de la población. Cuáles son, qué señales dan, qué análisis pedir y cuánto cuesta revisarlo.

Portada de la categoría guías prácticas del blog Cortex
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En una farmacia mexicana caben doscientos suplementos distintos. De esos doscientos, hay tres nutrientes con algo que los demás no tienen: deficiencia documentada en una parte grande de la población mexicana, señales que la persona sí nota y una forma barata de saber si te toca.

Son magnesio, zinc y vitamina D. Este artículo es el mapa de los tres: qué hace cada uno, qué tan probable es que te falte, cómo se revisa y cuándo el suplemento sobra.

Por qué estos tres y no otros

La mayoría de los suplementos se venden para un beneficio, no para una carencia. Eso no está mal, pero cambia la pregunta. Si un ingrediente se vende por su beneficio, la duda es si funciona en alguien sano. Si se vende por una carencia, la duda es más sencilla: ¿te falta? Y si te falta, corregirlo suele notarse.

Magnesio, zinc y vitamina D están en el segundo grupo. Los tres participan en cientos de procesos, los tres tienen ingestas por debajo de lo recomendado en encuestas nacionales de alimentación, y en los tres el aporte se corrige con dosis modestas.

Vitamina D: la más fácil de confirmar

México tiene sol de sobra y deficiencia de vitamina D de todas formas. La razón no es astronómica, es de horarios: se trabaja bajo techo, se usa bloqueador, se sale poco entre las 11 y las 3, y la piel morena necesita más exposición que la clara para producir lo mismo.

Lo que hace: absorción de calcio y salud ósea, función muscular, participación en la respuesta inmune, y un papel en la sensibilidad a la insulina. La evidencia es sólida en hueso y músculo; en ánimo y defensas es moderada y casi todo el beneficio aparece en quien estaba deficiente.

Señales que da: cansancio que no se explica, dolor difuso de espalda baja y huesos, debilidad al subir escaleras o levantarse de una silla, infecciones respiratorias frecuentes.

Cómo revisarlo: análisis de 25-hidroxivitamina D en sangre. Cuesta entre 300 y 600 pesos en laboratorio privado y es el único de los tres que da una respuesta clara. Por debajo de 20 ng/mL se considera deficiencia; entre 20 y 30 ng/mL, insuficiencia.

Hay más detalle en deficiencia de vitamina D en México y en la ficha de vitamina D3.

Magnesio: el que peor se mide

El magnesio es cofactor de más de 300 enzimas, incluidas las que producen energía en la célula. Participa en la contracción y relajación muscular, en la transmisión nerviosa, en la sensibilidad a la insulina y en el sueño.

El problema con medirlo: solo alrededor del 1 % del magnesio del cuerpo está en la sangre. El organismo defiende ese nivel sacando magnesio del hueso y del músculo, así que un magnesio sérico normal no descarta un déficit. Por eso el criterio práctico es la dieta y las señales, no el análisis.

Señales que da: calambres nocturnos, párpado que tiembla, contracturas que no ceden, dificultad para conciliar el sueño, estreñimiento, irritabilidad, molestia premenstrual marcada.

Quién está en riesgo: quien toma diuréticos o inhibidores de bomba de protones por tiempo largo, quien bebe alcohol con frecuencia, quien tiene diabetes tipo 2 —que aumenta la pérdida por orina— y quien come poca leguminosa, semilla y hoja verde.

Zinc: el de las señales visibles

El zinc se usa en la síntesis de proteínas, en la cicatrización, en la piel, en el sistema inmune, en el gusto y el olfato, y en la producción de testosterona.

Señales que da: heridas que tardan en cerrar, uñas frágiles o con líneas, acné en la edad adulta, caída de cabello, resfriados que se repiten, pérdida de intensidad del sabor.

Quién está en riesgo: vegetarianos y veganos —los fitatos de cereales y leguminosas reducen la absorción—, adultos mayores, personas con problemas digestivos crónicos y quienes toman dosis altas de hierro o calcio de forma sostenida.

El zinc plasmático también es un mal indicador: baja con cualquier inflamación y no refleja las reservas. En manchas blancas en las uñas explicamos por qué el mito del calcio es tan resistente y qué mirar en su lugar.

Lo que estos tres no hacen

La honestidad es lo que hace útil una lista así:

  • No dan energía inmediata. Corregir una deficiencia de vitamina D tarda de 8 a 16 semanas en notarse.
  • No sirven de más en quien no tiene carencia. Subir de un nivel normal a uno más alto no mejora nada y, en zinc y vitamina D, en exceso hace daño.
  • No sustituyen comer bien ni dormir. Un suplemento cubre un hueco; no compensa tres horas de sueño ni una dieta sin verduras.
  • No tratan enfermedades. Son suplementos alimenticios y no sustituyen ningún tratamiento médico.

Los límites que conviene respetar

NutrienteAporte habitual en suplementoLímite superior en adultos
Magnesio200–400 mg350 mg de suplemento (el de los alimentos no cuenta)
Zinc15–25 mg40 mg al día en total
Vitamina D31,000–4,000 UI4,000 UI al día sin supervisión

El exceso de zinc sostenido interfiere con el cobre. El exceso de vitamina D eleva el calcio en sangre. El exceso de magnesio en suplemento afloja el intestino antes de causar otro problema, que es su aviso natural.

Cómo empezar sin gastar de más

  1. Pide la 25-hidroxivitamina D. Es el único análisis que vale la pena de entrada.
  2. Revisa tu semana de comidas. Si hay leguminosa, semilla y hoja verde casi diario, tu magnesio probablemente esté bien.
  3. Elige suplementos que declaren la dosis por toma, no por "mezcla patentada". En cómo leer la etiqueta de un suplemento está el detalle de qué mirar.
  4. Dale ocho semanas antes de juzgar si sirvió.

Cuándo ver a un médico

Si el cansancio viene con pérdida de peso sin explicación, fiebre, sangrado, falta de aire o palpitaciones, no es un tema de suplementos: es consulta. Y si tomas diuréticos, anticoagulantes, antibióticos o medicamento para la tiroides, dilo antes de empezar cualquier suplemento, porque magnesio y zinc compiten con varios de ellos en la absorción.

Esa es la razón por la que estos tres aparecen repartidos en nuestras fórmulas y no en un frasco aparte: son el piso, no el adorno. Son suplementos alimenticios y no sustituyen tratamiento médico.

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